Carta abierta a los cobardes.

Querido infiel,

Hoy me dirijo a ti porque me pareces lo más bajo de la sociedad, más incluso que los políticos. Mientes a los que te escuchan, engañas a quien te quiere y juegas con los sentimientos de otra persona, que es el peor juguete con el que te puedes entretener.

¿Sabes que estás ocupando un sitio que no es tuyo? Estás al lado de una persona que no te mereces. ¡Déjala libre! Seguro que alguien se muere de ganas de ocupar tu plaza y lo hará mejor tú.

Querido cobarde, crees que eres como algunos empleados públicos, que pelean por su plaza hasta que la consiguen y cuando la tienen se dedican a desayunar y almorzar más de la mitad de su jornada. Pero te diré una cosa: esta plaza te la pueden quitar en el momento que menos lo esperes.

Estás muy equivocado si crees que el catorce de febrero es el día de examen para renovar el contrato. Esta oposición se juega a evaluación continua, día a día, noche a noche y detalle a detalle y llegará el día en el que suspenderás, te quitarán la plaza y te lo merecerás por infiel, perdón, por cobarde.

No tienes valor para sentarte ante tu pareja, hablar claro y decir qué es lo que sobra, qué es lo que falta y que es lo que falla. Es más sencillo escurrir el bulto y esperar a que te echen que esforzarte por arreglar lo que tenéis.

Coge tus cosas y abandona. En serio, esta es de las pocas decisiones en las que dejas a la otra parte tan descolocada y tan rota que, con un poco de suerte, no tendrás que dar explicaciones. No te incomodes, a ti no te va a pasar nada porque los falsos valientes, como tú, no sufren.

Olvídate de Badoo, Lovoo, POF, del chat… y coge el toro por los cuernos, que se parece al mando de la Playstation. Deja de jugar con sentimientos ajenos, que es un juego fácil pero en el que solamente se entretiene uno y eso no es divertido.

¡Dimite de una puta vez! Te crees valiente, pero no lo eres. Eres un infiel y es una lacra que debería de ser eliminada. Sé valiente de verdad y cede tu lugar a una persona que de verdad la vaya a disfrutar como se merece.

¡Cobarde! ¡Infiel!

Carta abierta a los cobardes.

Multas y sanciones.

Esta tarde se ha publicado la resolución de la Comisión Antiviolencia en relación a la batalla campal entre los Riazor Blues y el Frente Atlético antes del partido.

La decisión me parece ridícula: Una multa de 60.001 euros y prohibición de acceso a todos los recintos deportivos por un periodo de cinco años.
No sé como se gestionan las multas en este tipo de casos por que, por suerte, solamente me han puesto un par de multas de tráfico, pero sí que sé como se compran las entradas para eventos deportivos y se accede a los estadios.

Sesenta mil un euro multiplicado por ochenta y ocho multados son cinco millones doscientos ochenta mil ochenta y ocho euros. ¿A dónde va a ir ese dinero? ¿Al mismo sitio de siempre? Tres para ti, dos para mi, una para aquel que está mirando de reojo y ya lo tenéis repartido.

He ido a trabajar y como espectador al fútbol, balonmano y baloncesto y nunca me han pedido el DNI para entrar como espectador. No he pasado un control de seguridad más allá de un cacheo muy superficial y abrir la cremallera de la mochila. Hablo de accesos de público general, no me refiero al fondo sur de un estadio deportivo.

Al comprar la entrada tampoco me han pedido el DNI ni ningún dato personal. Han confiado en que soy mayor de edad y que reúno los requisitos para entrar al evento de turno.

¿Cómo se va a controlar que ninguno de estos ochenta y ocho descerebrados entren a los recintos?

Lo siento, pero no me lo creo. Creo que es una medida populista para callarle la boca al aficionado que va a disfrutar del espectáculo y al ciudadano de a pie que lleva más de una semana viendo la misma noticia en televisión, internet y radio. Seamos realistas, si sacáis a los “ultras” de los estadios vais a convertirlos en cementerios. Nadie canta, nadie anima y nadie entretiene en un estadio de fútbol si no son ellos.

Cerezo, Pérez, Bartomeu y demás, no seáis falsos. No habéis expulsado a los ultras del estadio. Los habéis dispersado por todo el estadio para intentar restarles poder, pero no habéis acabado con ellos. Sólo habéis aplicado una fórmula más antigua que el ábaco: Divide y vencerás.

Multas y sanciones.

Hertzios

El Hertzio es la unidad de las frecuencias y mide los movimientos ondulatorios. Es el número de ciclos por segundo y un ciclo es el recorrido que realiza una partícula desde que empieza su movimiento hasta que vuelve a la misma posición, el llamado punto de reposo. Dicho esto, empezamos:
Nuestra vida es hertzial: subimos, bajamos, tenemos puntos de reposo y seguimos bajando o subiendo y esto es así nos guste o no.
En la ciencia este movimiento se hace a una velocidad constante pero en el día a día cambia un poco. Tenemos momentos de estar arriba… Ratos de estar abajo… Reposos y épocas en las que no sabemos ni donde estamos ni a donde vamos. Algunas veces podemos controlar la velocidad con la que nos movemos, pero no la dirección en la que avanzamos: siempre es hacia delante con una velocidad mínima de 60 pasos por minuto sin opción de marcha atrás.
Durante nuestra vida probamos distintos movimientos con diferente amplitud y velocidad hasta que encontramos nuestra frecuencia. Puede que te estés preguntando ¿Qué es eso?
Pues bien, nuestra frecuencia es esa velocidad y amplitud en la que nos queremos quedar. Ya sabemos que sube, baja y tiene momentos de reposo que no podemos controlar ni predecir, esto es vida no ciencia, pero es el lugar en el que nos sentimos a gusto. Nos hace conocer las cosas buenas y las malas, nos enseña que para disfrutar de una sonrisa antes tenemos que soltar alguna lágrima y nos hace sentir que nuestra vida es la montaña rusa que no marea y de la que no nos queremos bajar jamás.
Yo ya he encontrado mi frecuencia. ¿Y tú?

Hertzios

Vibraciones

¿Cuánto tiempo sin pasar por aquí! ¿Me echabas de menos querido Diario?
Tengo que contarte algo, pero no sé muy bien como hacerlo.

Ya sabes que eso de pensar con la cabeza no es lo mío, que se me da mal y pocas veces lo he hecho. Soy más de sexto sentido, primeras impresiones y de dejarme llevar a ciegas por el corazón y así me ha ido a veces.

Tengo que preguntarte una cosa, aunque sé que no me vas a contestar: ¿Alguna vez te has tenido que parar a pensar en si tus esquemas eran válidos? ¿Has tenido una necesidad real de pararte a pensar en el futuro lejano porque no veías claro el presente?

Llevo 28 años aprendiendo a vivir y sigo sin conseguirlo; sólo estoy improvisando. Ya sabes mi teoría de los caminos, la gente que sube y baja, los que van, los que vienen y las huellas que dejan en nuestro “cuaderno de bitácora”.

Pues bien… hace poco apareció alguien en mi camino que, sin preguntar, decidió que iba a empezar a escribir a fuego en mi cuaderno. Me ha enseñado mil cosas nuevas que antes no apreciaba: el valor de una sonrisa, la importancia de un abrazo, el precio de un punto de vista distinto y de una forma de ser completamente diferente y que encaja contigo con la perfección de una pieza de puzzle.

Sabes de sobra lo que me he reído de un compañero de profesión que solo habla de frecuencias, partículas y vibraciones. Que valora a sus clientes por la frecuencia de la vibración de sus corazones. Pues bien… Ha llegado el día en el que tengo que darle la razón y pedirle disculpas por todas esas veces que, en silencio, me he burlado de él y he dejado de leerle pensando que se le había ido la cabeza.

Después de tantos años buscando a “mi frecuencia” la he encontrado.
He encontrado a esa persona que te complementa profesional y sentimentalmente porque nada tiene que ver contigo. Esa frecuencia que es capaz de hacerte reír como si no hubiera un mañana y que te hace llorar como si se fuera a acabar el mundo.

Esa persona que es un todo en uno: tu mejor amiga, tu compañera de viaje con la que lo quieres compartir absolutamente todo y sin la que no tiene sentido nada. ¡La he encontrado!

Llevo diez años convencido de que soy de diamante, la superficie más dura que existe; imposible grabar sobre ella si no es con otro diamante.
No sé que bolígrafo ha utilizado bolígrafo, pero ha grabado a fuego su sonrisa en mi cabeza y el tacto de su piel en mis manos. ¡Y no sé como lo ha hecho!

Es una loca que me da cordura. Una miedosa que me hace ser valiente. Un manojo de nervios que me tranquiliza. Es única. Es ella. ¡Y la he encontrado!

Mis lagrimas por sus mejillas, mi sonrisa en su cara, mis ojos en los suyos, mi todo en ella… ¡Y la he encontrado!

Debo de confesarte que tengo miedo, mucho miedo, pero alguien me dijo una vez que quien no arriesga no gana. Y tengo muy claro que quiero arriesgarme.

¿Me acompañas, querido Diario?

Vibraciones

Carta abierta a un presidente de Gobierno.

Querido Sr. Presidente de Gobierno,
Estoy harto de ver a diario cómo se rompen familias, parejas y personas al tener que salir del país con los ojos llenos de lágrimas, una mano delante y otra detrás con una maleta cargada de esperanza de que algo mejor les espera fuera de nuestras fronteras.
Brasil, Alemania, Francia e Inglaterra les esperan. Los que se van son jóvenes, con una vida por construir y no precisamente albañiles: médicos, enfermeras, ingenieros, maestros… Y por suerte mi trabajo me permite hacer algo que usted no está haciendo ni hará: escucharles.
Los que tienen suerte y se van con un puesto de trabajo seguro comentan con resignación que “ojalá no tuvieran que hacerlo. Pero que es lo que hay” Los otros, que son la inmensa mayoría, no pueden articular palabra por el nudo que les aprieta en la garganta.
¿Por qué no son ustedes los que cogen el primer vuelo a tomar por el culo y se van de una puta vez? Nos sobran concejales, diputados y senadores. Consejeros, consejeros de los consejeros y auxiliares de los consejeros también. Larguense todos, pero eso sí, devuelvan antes todo lo que han robado metiendo la mano en la caja o a través de pluses y dietas de dudosa legalidad.
Y usted no se ría señor Zapatero… Que aquí hay para todos. ¿Qué hay de verdad en la “herencia recibida” de la que tanto se ha hablado? ¿Dónde están los actores que tanto le apoyaron en su campaña de publicidad? Váyase también, pero deje su pensión vitalicia aquí por sus años de mal gobierno.
No hacéis otra cosa que recortar de lo que no utilizáis, porque seguro que vuestra sanidad y la educación de vuestros hijos es privada. ¿Qué sabéis vosotros de lo que es apretarse el cinturón? ¿Cómo vais a cuadrar las cuentas de un país si sois incapaces de cuadrar las de vuestras casas?
No os necesitamos. Ni a los de rojo, ni a los de azul, ni a los de verde. Tampoco a los de rosa. ¡Sois todos iguales! Promesas, promesas y más promesas que se van por la taza del váter después de celebrar vuestra victoria. ¿Y que tengamos que sufrir la ley del aborto porque “está en el programa electoral”? ¡Venga coño! Habéis incumplido las tres cuartas partes de lo prometido, y justo, la que la que satisface a una ínfima minoría es la que peleáis con uñas y dientes. ¡Vendidos! Ni que Rouco os fuera a poner una alfombra roja para entrar en el cielo. Aunque… ¿Lo mismo queréis la nulidad de todos vuestros matrimonios fallidos?
Marchaos ahora que todavía os queda un poco de dignidad y a nosotros un poco de paciencia. Vuestras juventudes se desmarcan de vosotros, vuestros propios compañeros de equipo critican en público vuestras decisiones. Estáis pasados de fecha, caducados. Replantearos la estrategia y recordad quién os ha puesto ahí o dejad paso a los que vienen por debajo.

Carta abierta a un presidente de Gobierno.

Resumiendo…

Como cada 31 de diciembre, es el momento de mirar atrás durante medio segundo para recordar lo que ha pasado este año y agradecer a todos los que os habéis cruzado en mi camino que hayáis pasado por aquí.
Hace 365 días dije que 2013 iba a ser bueno y así ha sido. Un año de aprendizaje, de descubrir sitios y cosas nuevas. Cargado de gente muy interesante, aunque también ha traído a algún interesado.

A los que se han marchado… No les guardo rencor por haberse ido sin despedirse. Es más, solamente puedo desearles lo mejor en su viaje. Puede que nos encontremos en próximas paradas o puede que no. Gracias por haber dejado vuestra firma en mi muro.

Para los que habéis vuelto, de una forma o de otra… Sólo tengo una palabra: ¡Bienvenidos! Sobre todo a dos personas que siempre han estado ahí aunque a veces no me he dado cuenta.

A los que ya lleváis tiempo aquí… Gracias por compartir este año conmigo y por dejarme escribir una pequeña parte de vuestras historias, en especial a dos que yo me sé por dejarme contar una de las mejores páginas de vuestro cuento y a una “gorda” que siempre está ahí para ayudar en todo lo que puede y aguantarme cuando no sabe cómo hacerlo.

A los que habéis llegado… Gracias por guiarme, cada uno a vuestra manera, en este camino tan complicado que llamamos vida. Espero que estéis aquí mucho tiempo. Especialmente a dos personas: alguien “musical” por hablarme con la misma franqueza, sinceridad y a veces dureza con la que intento hablar a los demás y alguien “pequeño” por enseñarme un montón de cosas que desconocía y que difícilmente olvidaré.

Ojalá que 2014 sea un año increíble para todos, lleno de alegrías (y con alguna tristeza para aprender y valorar aún más las cosas buenas), cargado de ilusiones, proyectos y oportunidades que nos permitan a todos acercarnos al sitio donde queremos estar. ¿Me ayudas en este capítulo?

Resumiendo…

La pastilla de jabón

No soy buen jugador de cartas porque no sé ocultar mis sentimientos. Al póker juego de pena y del mus mejor ni hablamos. Si me sacas del cinquillo pierdo. Todavía recuerdo las partidas de cartas con mis abuelos cuando iba a verles a su casa. Parece que fue ayer cuando echamos la última y eso que han pasado casi veinte años.

También recuerdo la pastilla de jabón de avena que tenían el baño, con la que me obligaban a lavarme las manos antes de comer. Me divertía jugando con ella pasándola de izquierda a derecha hasta que aparecía la abuela, me la quitaba y se acababa la diversión.

Estoy casi seguro de que los de mi quinta hemos nos hemos entretenido con la pastilla del lavabo y a todos nos ha salido disparada contra el espejo alguna vez; a los más revoltosos nos pasaba jugando y a otros sin querer, pero el caso es que se te caía de las manos. Por más que intentabas mover las manos rápido o apretar fuerte para que no se te escapara de las manos… nada, se te iba.
En el mejor de los casos, acababa en el lavabo y la podías coger sin demasiado esfuerzo. Con un poco de mala suerte, se caía sobre la encimera del baño golpeando algo, pero seguía a tu alcance y en el peor de los casos acababa en el suelo en la otra punta del baño. En mi caso eso era un fastidio porque para llegar al grifo tenía que subirme a una silla.
Con la llegada del jabón líquido, la pastilla desapareció de casa de mis abuelos hace muchos años pero aquella sensación de inseguridad ha vuelto.
Cuando tienes algo resbaladizo bien cogido entre las manos te sientes seguro, pero el más mínimo movimiento hará que acabe en el suelo. Por mucho esfuerzo que hagas sabes que hay posibilidades de que se te vaya y claro, el nudito es inevitable.

La pastilla de jabón

21 días

El psicólogo William James fue el primero en desarrollar la teoría de los 21 días. Una teoría a la que muchos se sumaron después para intentar, sin éxito, perfeccionarla para hacerla suya y así poder vender libros de autoayuda sin repartir con James.
La teoría dice para asumir una acción como rutina, por ejemplo, lavarse los dientes después de cada comida, basta con realizarla durante 21 días seguidos. El día 22 estará asumida y la haremos de manera automática. Es lo que algunos llaman Second Nature. Igualmente, para abandonar una rutina sólo son necesarios 21 días sin realizarla. Al día 22 la rutina debería estar olvidada. Lo siento Guillermo… Voy a desmontarte la mitad de la teoría.
Si estás de vacaciones, pasan rápido y, a veces, no es tiempo suficiente para romper con una rutina y si son 21 días seguidos de trabajo (que los hemos sufrido los que hemos trabajado en comercio) son más que suficientes para pedir a gritos descansar el 22.
Si estas 3 semanas sin comer… Engulles lo primero que te pongan por delante. Y si coges como rutina beber un cubata después de cenar durante ese tiempo posiblemente te conviertas en alcohólico.
21 días puede parecer mucho si lo comparas con 48 horas, pero es poco tiempo si lo comparas con mes y medio o con el resto de tu vida.

21 días

Iglesias.

Noticia en un periódico nacional de mañana: “La archidiócesis de Los Angeles llegó este martes a un acuerdo extrajudicial para compensar con casi 10 millones de dólares a cuatro víctimas de abusos sexuales, señalaron los abogados de la acusación” (20 Minutos)
¡Para eso queréis la pasta del cestillo! ¡¡Desgraciados!! Total, luego os confesáis unos a otros a la hora de la cena y todo queda en casa con el secreto de confesión. Y encima como es vuestro amiguito… Pues le ponéis poca penitencia no sea que él se vengue la semana que viene.
Pobreza… Obediencia y Castidad… Vamos por partes… Castidad está claro que, en algunos casos, poquita.
Salta a la vista que pobreza… Tampoco mucha; no hay más que ver los salones de la Capilla Sixtina que han cruzado los 115 cardenales que participan en la versión express de GH.
La obediencia es un tema un poco más complejo: Según el Catecismo de la Iglesia Católica es “el libre sometimiento a la palabra escuchada, cuya verdad está garantizada por Dios, que es la Verdad misma” Mmm… “Libre sometimiento” es decir… que si quiero le hago caso y cuando no me interesa no ¿no? (Dejad que los niños se acerquen a mi: ¡SI! Si alguien te pega en una mejilla, ofrécele también la otra: ¡NO!)
Tened cuidado que como estáis en contra del aborto y de los anticonceptivos un día vais violar a algún menor y a ver como lo arregláis.
En serio, no sé como os quedan ganas de dar lecciones de moralidad a nadie.

Iglesias.

Relativo

No tengo muy claro por dónde has llegado hasta donde estás y tampoco sé si ocupas el lugar que mereces, pero la posición siempre es relativa. Tampoco sé si llevas mucho o poco tiempo, porque eso también es relativo ¿Seguro?

Da igual que estés aquí o allí, cerca o lejos porque se puede sentir cerca a alguien que está a 480 kilómetros y lejos a una persona que tienes a 30 centímetros. Hace mucho que dejé de medir la distancia en metros.

Siempre se para el tiempo, y eso no es relativo. Podrían pasar días, semanas, incluso meses y parecería que fue ayer. Seguiremos teniendo las mismas dudas, las mismas preguntas y seguiremos sin encontrar las respuestas. ¿Por qué buscarlas?

En todo esto sólo hay una cosa de la que estoy seguro: tengo tanto miedo a perderte como a que se me quite el temor.

¡Nanit!

Relativo