Madrid Arena y la justicia

¡Madrid Arena de los huevos! Desde hace más de un mes no hay día en el que no se nombre en los medios de comunicación. Que si Flores, que si la empresa de seguridad, que la culpa es del ayuntamiento de Madrid por alquilar un recinto inseguro, que no, que es del organizador por sobrepasar el aforo autorizado… ¡Venga coño!
Vamos a dejar de ser hipócritas por un momento. No es el primer evento en el que entra más gente de la permitida. Autobuses, vagones de tren y espectáculos de cualquier tipo en los que la entrada no es numerada superan su aforo y, dentro de un orden, todos hacen la vista gorda. Vale… En este caso se les fue de las manos, cierto. Una serie de catastróficas desdichas se dieron aquella noche para que cuatro chicas y una niña perdieran la vida. Creo que la culpa es de todos: del organizador avaricioso que quiso ganar demasiado en una noche y de los que accedieron ahorrándose la entrada, de la empresa de seguridad por no controlar las entradas y del ayuntamiento que no había solucionado los problemas de las salidas, de la Policía que vigilaba el exterior del recinto y del imbécil que tiró la bengala en el interior.
Ahora bien…
¿Qué habría pasado si no hubiera sucedido nada? El “tuit” de Steve Oakey que agradecía la presencia de 20.000 seguidores habría pasado desapercibido y no habría ni denuncias, ni juicios ni 5 vidas perdidas.
¿Qué habría pasado si una de las fallecidas hubiera sido hija de… sobrina de… o hermana de…? Pues que Flores ya estaría en la cárcel, el Madrid Arena derruido, la empresa de seguridad cerrada, Cristina Cifuentes cesada y no se hablaría del Madrid Arena.
La pregunta es… ¿Por qué?
La respuesta es muy sencilla: porque todos somos iguales ante la Ley, pero no ante las personas que se encargan de aplicarla.
(Vaya por delante que aquella noche estaba en el Arena una de las personas más importantes en mi vida)

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