Compradores compulsivos

Hace un rato hablaba con uno de mis “becarios” sobre el físico de la gente en general y de las mujeres en particular. Ha sido un rato… interesante.
El chaval, con sus veinti pocos años, decía que para una aventura de una noche es importante pero para una pareja estable lo es más todavía.
Yo, a mis casi treinta, intentaba hacerle entender por qué yo no estaba de acuerdo con él, pero creo que lo único que he conseguido es que me mirara con cara de bicho raro.
Puede que sea un soñador, un idealista o directamente un gilipollas, pero creo que el físico como muchas otras cosas, tienen su edad. Todo nos entra por los ojos y el que diga que no miente. ¿Por qué te gusta tal coche? ¿Por qué te gustan esos zapatos del escaparate? ¿Y por qué te quedas mirando esa publicidad de esa marca de ropa que nunca has comprado?
Te interesas por un coche, unos zapatos o una camiseta porque te ha entrado por los ojos. Esa primera impresión es la que te hace que vayas al concesionario a preguntar precios y características. Es la que nos hace entrar a la zapatería a probarnos los tacones y la que nos hace buscar las tiendas en las que venden la dichosa camiseta.
Primero vemos y luego nos informamos y quien diga que no se va a ir a dormir con la nariz de Pinocho.
Personalmente, soy de los que mira, remira, compara y se informa de todos los pros y los contras antes de comprar algo, incluso antes de preguntar el precio y las opciones de financiación si fueran necesarias. Me gusta estar seguro de lo que voy a adquirir ya que no me gusta perder ni el tiempo ni el dinero, lo mismo es porque no me sobran ninguno de los dos, no sé.
Si yo respeto las compras compulsivas de otro sólo pido que los demás respeten mi compra no impulsiva.
¿Cuanta gente vende su coche a los 15 días de comprarlo porque hasta mucho o no se siente cómodo conduciéndolo? ¿Cuántos zapatos tienes en el armario que no utilizas porque no sabes andar con ellos o te hacen daño? Y… ¿Cuánta ropa tienes en el armario con la etiqueta todavía puesta? Pero claro, siempre hay descerebrados a los que les encanta aparentar y llevar lo último y lo que creen mejor aunque no tengan ni puta idea de lo que puede dar de sí. En fin…

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