¿Cómo hervir una rana?

Hay dos formas de hervir una rana, pero sólo una de ellas nos hará que acabe en nuestro plato:
La primera es calentar el agua hasta que hierva y meter a la rana y la segunda es meter a la rana con el agua a temperatura ambiente y calentarla hasta que hierva.
La primera opción no es la más recomendable porque cuando la rana cae al agua hirviendo salta como alma que lleva el diablo, nos deja la cocina hecha un Cristo y es posible que nos quememos por el agua que salpica.
Con la segunda opción la rana, que no deja de ser un ser vivo medio tonto, no va a notar el cambio de temperatura y cuando se quiera dar cuenta de lo que pasa ya será demasiado tarde.
Esta forma de cocinar se puede aplicar a muchísimas cosas y es muy utilizada en campañas de Marketing viral.
A la hora entrar en un grupo puedes hacerlo como un elefante en una cacharrería: revolviéndolo todo, haciendo ruido y llamando la atención. Posible consecuencia: te vas a la puta calle sin miramientos. Total… No has abierto la boca y tu ausencia lejos de notarse, se va a agradecer.
La otra vía para entrar en algún sitio es hacerlo poco a poco y de forma silenciosa. Una vez dentro, desde una esquina, podrás analizar el entorno, saber quién es quién y decidir hacia donde disparar la única bala de la que dispones. Poco a poco, desde tu esquinita, vas a poder avanzar para ganar terreno dentro del grupo en el que queremos entrar hasta convertirnos en una pieza importante; que no tiene por qué ser la más valiosa, con ser imprescindible es más que suficiente.
Si tu campaña ha sido bien diseñada y correctamente desarrollada, te convertirás en un elemento imprescindible y nadie se atreverá a decirte ni cuándo ni por dónde has llegado. El caso es que estás ahí y ya no se puede prescindir de ti sin que la pérdida sea considerable.
Todo depende del tiempo que estés dispuesto a invertir en tu campaña y del lugar que quieras ocupar.

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¿Cómo hervir una rana?