Carta abierta a un presidente de Gobierno.

Querido Sr. Presidente de Gobierno,
Estoy harto de ver a diario cómo se rompen familias, parejas y personas al tener que salir del país con los ojos llenos de lágrimas, una mano delante y otra detrás con una maleta cargada de esperanza de que algo mejor les espera fuera de nuestras fronteras.
Brasil, Alemania, Francia e Inglaterra les esperan. Los que se van son jóvenes, con una vida por construir y no precisamente albañiles: médicos, enfermeras, ingenieros, maestros… Y por suerte mi trabajo me permite hacer algo que usted no está haciendo ni hará: escucharles.
Los que tienen suerte y se van con un puesto de trabajo seguro comentan con resignación que “ojalá no tuvieran que hacerlo. Pero que es lo que hay” Los otros, que son la inmensa mayoría, no pueden articular palabra por el nudo que les aprieta en la garganta.
¿Por qué no son ustedes los que cogen el primer vuelo a tomar por el culo y se van de una puta vez? Nos sobran concejales, diputados y senadores. Consejeros, consejeros de los consejeros y auxiliares de los consejeros también. Larguense todos, pero eso sí, devuelvan antes todo lo que han robado metiendo la mano en la caja o a través de pluses y dietas de dudosa legalidad.
Y usted no se ría señor Zapatero… Que aquí hay para todos. ¿Qué hay de verdad en la “herencia recibida” de la que tanto se ha hablado? ¿Dónde están los actores que tanto le apoyaron en su campaña de publicidad? Váyase también, pero deje su pensión vitalicia aquí por sus años de mal gobierno.
No hacéis otra cosa que recortar de lo que no utilizáis, porque seguro que vuestra sanidad y la educación de vuestros hijos es privada. ¿Qué sabéis vosotros de lo que es apretarse el cinturón? ¿Cómo vais a cuadrar las cuentas de un país si sois incapaces de cuadrar las de vuestras casas?
No os necesitamos. Ni a los de rojo, ni a los de azul, ni a los de verde. Tampoco a los de rosa. ¡Sois todos iguales! Promesas, promesas y más promesas que se van por la taza del váter después de celebrar vuestra victoria. ¿Y que tengamos que sufrir la ley del aborto porque “está en el programa electoral”? ¡Venga coño! Habéis incumplido las tres cuartas partes de lo prometido, y justo, la que la que satisface a una ínfima minoría es la que peleáis con uñas y dientes. ¡Vendidos! Ni que Rouco os fuera a poner una alfombra roja para entrar en el cielo. Aunque… ¿Lo mismo queréis la nulidad de todos vuestros matrimonios fallidos?
Marchaos ahora que todavía os queda un poco de dignidad y a nosotros un poco de paciencia. Vuestras juventudes se desmarcan de vosotros, vuestros propios compañeros de equipo critican en público vuestras decisiones. Estáis pasados de fecha, caducados. Replantearos la estrategia y recordad quién os ha puesto ahí o dejad paso a los que vienen por debajo.

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Carta abierta a un presidente de Gobierno.