Vibraciones

¿Cuánto tiempo sin pasar por aquí! ¿Me echabas de menos querido Diario?
Tengo que contarte algo, pero no sé muy bien como hacerlo.

Ya sabes que eso de pensar con la cabeza no es lo mío, que se me da mal y pocas veces lo he hecho. Soy más de sexto sentido, primeras impresiones y de dejarme llevar a ciegas por el corazón y así me ha ido a veces.

Tengo que preguntarte una cosa, aunque sé que no me vas a contestar: ¿Alguna vez te has tenido que parar a pensar en si tus esquemas eran válidos? ¿Has tenido una necesidad real de pararte a pensar en el futuro lejano porque no veías claro el presente?

Llevo 28 años aprendiendo a vivir y sigo sin conseguirlo; sólo estoy improvisando. Ya sabes mi teoría de los caminos, la gente que sube y baja, los que van, los que vienen y las huellas que dejan en nuestro “cuaderno de bitácora”.

Pues bien… hace poco apareció alguien en mi camino que, sin preguntar, decidió que iba a empezar a escribir a fuego en mi cuaderno. Me ha enseñado mil cosas nuevas que antes no apreciaba: el valor de una sonrisa, la importancia de un abrazo, el precio de un punto de vista distinto y de una forma de ser completamente diferente y que encaja contigo con la perfección de una pieza de puzzle.

Sabes de sobra lo que me he reído de un compañero de profesión que solo habla de frecuencias, partículas y vibraciones. Que valora a sus clientes por la frecuencia de la vibración de sus corazones. Pues bien… Ha llegado el día en el que tengo que darle la razón y pedirle disculpas por todas esas veces que, en silencio, me he burlado de él y he dejado de leerle pensando que se le había ido la cabeza.

Después de tantos años buscando a “mi frecuencia” la he encontrado.
He encontrado a esa persona que te complementa profesional y sentimentalmente porque nada tiene que ver contigo. Esa frecuencia que es capaz de hacerte reír como si no hubiera un mañana y que te hace llorar como si se fuera a acabar el mundo.

Esa persona que es un todo en uno: tu mejor amiga, tu compañera de viaje con la que lo quieres compartir absolutamente todo y sin la que no tiene sentido nada. ¡La he encontrado!

Llevo diez años convencido de que soy de diamante, la superficie más dura que existe; imposible grabar sobre ella si no es con otro diamante.
No sé que bolígrafo ha utilizado bolígrafo, pero ha grabado a fuego su sonrisa en mi cabeza y el tacto de su piel en mis manos. ¡Y no sé como lo ha hecho!

Es una loca que me da cordura. Una miedosa que me hace ser valiente. Un manojo de nervios que me tranquiliza. Es única. Es ella. ¡Y la he encontrado!

Mis lagrimas por sus mejillas, mi sonrisa en su cara, mis ojos en los suyos, mi todo en ella… ¡Y la he encontrado!

Debo de confesarte que tengo miedo, mucho miedo, pero alguien me dijo una vez que quien no arriesga no gana. Y tengo muy claro que quiero arriesgarme.

¿Me acompañas, querido Diario?

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